miércoles, 15 de julio de 2015

-Cuento para Dormir-

Era una mañana oscura y el sol brillaba
Tal cual todos los domingos entre semana
Caminando en el mar sobre mi corcel
El cual tenía ya poco combustible
Los elefantes verdes bailaban de flor en flor
El viento soplaba mientras las nubes nevaban
Y yo, sentado en una piedra de madera
Leyendo un libro sin letras
De fantasía verdadera
Con bellos ponis unicornios como hamburguesas
Lo leía con la luz apagada
Cuando de pronto
Apareció una sombra invisible
Y yo tranquilamente sorprendido
Saqué mi pistola de cuatro filos
Apuntándole justo al pecho entre ceja y ceja
Le di una patada, con la mano derecha



-Marco-