domingo, 5 de julio de 2015

Aquel sol que brilla en el cielo, aquel cielo que contrasta con él.

Las nubes que adornan el cuerpo azul de la mañana y el púrpura de la noche, el rosado ruborizado por cambiarse frente a las estrellas en la tarde, estrellas  que brillan y tintinean en el infinito, más allá del alcance de mi consciente opinión.

La luna que saluda tierna sobre el manto y que delicada con su mano da masaje a los mares misteriosos, los planetas influyendo sobre nosotros y girando impotentes sobre él, aquel sol que como un rey manda sobre su pequeño reino y como príncipe inglés arrodillado sin vergüenza ante la galaxia, que igualmente, muy potente, tiene tierras distantes más ricas que él; ese  sol que da la vida y me motiva, aquel sol que no es nada, como nada es lo que existe, comparado con tú mirada.



-Dose-