Aquel sol que brilla en el cielo,
aquel cielo que contrasta con él.
Las nubes que adornan el cuerpo azul de la
mañana y el púrpura de la noche, el rosado ruborizado por cambiarse frente a
las estrellas en la tarde, estrellas que
brillan y tintinean en el infinito, más allá del alcance de mi consciente
opinión.
La luna que saluda tierna sobre el manto y que delicada con su mano da
masaje a los mares misteriosos, los planetas influyendo sobre nosotros y
girando impotentes sobre él, aquel sol que como un rey manda sobre su pequeño
reino y como príncipe inglés arrodillado sin vergüenza ante la galaxia, que
igualmente, muy potente, tiene tierras distantes más ricas que él; ese sol que da la vida y me motiva, aquel sol que
no es nada, como nada es lo que existe, comparado con tú mirada.
-Dose-