domingo, 5 de julio de 2015

4 Pruebas de la decadencia del cine comercial.

 ¿Qué más podemos pedir si hay cine en el mundo?


Platicando sobre el cine comercial.


En recientes años hemos visto cine comercial que ha superado las expectativas de lo malo que puede ser una película en todos sus aspectos. Nos ha hecho reir sin la intención de hacerlo, nos ha hecho salirnos de la sala a mitad de la película, nos ha hecho maldecir por haber gastado demasiado dinero en algo que no valía realmente la pena y hasta nos ha hecho pensar "mejor la hubiera descargado de internet". 
Aquí intentaremos ver cuales son los puntos clave del problema de un cine (comercial) que década tras década ha ido decayendo -intelectualmente- con la, aparente, única misión de hacerlo digerible y vendible. 


Blockbusters:

¿Qué es un blockbuster?

Un blockbuster es una producción cinematográfica hecha especialmente para la reproducción en masa y por ende entretenimiento.  Esto tuvo su auge en la década de los 80’s y 90’s con películas como Terminator 2, Star Wars, Jaws, Back To The Future, Men In Black, y muchos más.

Hemos visto más arraigado este concepto conforme avanza la industria cinematográfica ya que ahora los blockbuster tienen un presupuesto desmesurado.
Un claro ejemplo de esto es Mad Max, ya que la película de 1979 contó con 350,000 dólares y, en cambio, el remake de 2015 costó 150,000,000 dólares .

Y no es que tenga algo de malo hacer blockbuster, el problema es que ahora los gigantes de la industria invierten más tiempo en realizar blockbuster que en fijar atención en películas con contenido que trascienda realmente.

Reciclaje:

¡Peor caso aún que realizar blockbuster es realizar un remake del blockbuster!
Tan solo en estos últimos diez años han reciclado tantas películas (blockbusters o no) para intentar convertir cada película en una franquicia gigante como Terminator, Jurassic World, Toy Story, Mad Max, Poltergeist, Carrie, Star Wars, etc..
Porque claro la gente ya sabe lo que va a ver, ya está familiarizado con la historia, la trama, añadido al sentimiento de nostalgia que te arraigan en todos los trailers que puedes ver antes de que salga esta “continuación tan esperada por todo el mundo”.

Así que ya saben, en unos años veremos precuelas perdidas o secuelas “muy esperadas” de The Hunger Games: Todo fue un sueño, Harry Potter: La verdadera historia de los padres de Harry o hasta Rapido y Furioso: El hijo perdido de Toretto.

Argumento y dirección:

Bueno, digamos que ya sea que se les ocurra hacer un remake o hacer una película “original”, el argumento de este, parece que tiene que ser tan débil que hasta de risa. Y esto es algo generalizado, me ha tocado entrar a las salas de cine de terror, o de acción y ver a la gente reírse y burlarse de la película que están viendo. El grado de comedia involuntaria es altísimo y ridículo.
Simplemente hay películas que no tienen pies ni cabeza, no entiendes nada, la historia no solo es mala, sino que es inconclusa. Por otro lado los encuadres, los recursos de cámara lenta en escenas de acción, o el clásico “el fantasma sale detrás de cualquier persona”, el excesivo uso del CGI, la falta de creatividad ante la demanda de sorpresas y demás cosas que dejan mucho que desear.

Entiendes como espectador que la intención de la película es entretener y divertir, pero ¿Realmente tienen que ser tan inconsistentes, predecibles y vacías?

Precio:

Entonces decides ir a ver cualquier película en cualquier plaza comercial solo para pasar el rato, ya no te importa realmente lo que vas a ver, así que llegas y cuando te dispones a comprarlo, el chavo que está enfrente de ti  te dice que son 60 pesos o más por tu boleto.

Y esto no es el precio más caro que puede alcanzar un boleto, si le añadimos que la puedes ver en 3D, en 4DX, CINEQUETIENEMASCUADROSPORSEGUNDO, CINEQUESUENAUNPOQUITOMEJOR, CINECONUNASBUTACASMASCOMODAS, CINECONLAPANTALLAMASGRANDE y así muchas otras variantes que en la mayoría de ocasiones no son realmente notorias o hacen una diferencia fundamental.

Y ahí no termina todo porque digamos que se te antojan unas palomitas y un refresco. Entonces te enteras que puedes comprarlas solas o en paquete y que cada paquete no cuesta menos de 100 pesos, entonces decides comprar las palomitas y el refresco sin paquete, pero esto te dará como resultado un ahorro de algo así como 10 o 20 pesos. Y realmente por haber ido al cine gastas en promedio de 80 a 120 pesos por persona.

Este último punto es relevante porque a pesar de no estar en la producción de una película nos dice que no nos estamos acostumbrando solo a ver cine frío, falso, empobrecido y carente, sino que también cada día pagamos más por verlo. El cine comercial es tan malo como caro.






En conclusión esta nota invita a la reflexión del cine que vemos, del cine que nos bombardea con avances, con anuncios, con entrevistas, del cine que cada día se empobrece más y nos deja con la insatisfacción necesaria para esperar la siguiente película del mismo estilo. Es una invitación a exigir más por un cine que nos deje algo, que nos deje risas sinceras e intencionadas, que nos haga reflexionar o simplemente nos entretenga de una manera inteligente y consistente. 



Córdova.